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Las bolsas de residuo, una deuda todavía pendiente
Vuelve el changuito de la abuela

El 12 de octubre del año pasado, la Legislatura de la provincia de Buenos Aires aprobó la ley que obliga a los supermercados a reemplazar las bolsas plásticas por otras de material degradable. En 8 meses, según las cifras oficiales, en la provincia el uso de bolsas plásticas cayó 25 por ciento, mientras que, la venta de los changuitos y bolsas reutilizables aumentó en la misma proporción.
Algunas de las grandes cadenas de supermercado -Jumbo, Disco, Eki y Carrefour - comunicaron que desde que comenzó a regir la ley, se han vendido más de medio millón de bolsas reutilizables. Son bolsas que fabrican los propios supermercados y que en algunos casos tienen un código que le permite al cliente tener descuentos especiales. Además, los supermercados lograron reducir 15 por ciento la cantidad de bolsitas que se entregan por mes en todo el país.

Desde que se puso en marcha la campaña, “lo primero que se hizo fue capacitar a las cajeras. Eso fue generando conciencia en los consumidores”, sostuvo Gustavo Cileta, director de Energías Alternativas de la provincia de Buenos Aires. 
En la Argentina, se utilizan 2.000 millones de bolsas de polietileno por año, lo que equivale a 66 mil toneladas de plástico por año. Si se calcula que cada bolsa tarda casi cuatrocientos años en degradarse, el daño es incalculable.
En octubre del año pasado, la provincia lanzó la primera etapa de un plan para reducir su uso. En el mismo mes de este año, se lanzará una segunda etapa en la que los supermercados tendrán que repartir tres tipos de medidas de bolsas para reducir más la cantidad que se entrega por cliente. Además, el resto de los comercios también deberán repartir bolsas degradables. Por último, se va convocar a los fabricantes (existen unos 300 en la provincia) para que inicien un proceso de reconversión y produzcan bolsas más ecológicas.

La Ley transformó la producción de bolsas de transporte de mercaderías hacia una generación de productos más amigables con el ambiente, y creó el registro de fabricantes de bolsas degradables de la Provincia de Buenos Aires, que garantiza una trazabilidad para certificar el origen de cada bolsa que se entrega en los comercios de la Provincia.
José Molina, titular del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS),  agradeció el apoyo en pos de un cambio cultural “porque para que la Provincia pueda llevar adelante esta transformación y reducir el uso de las bolsas plásticas, como lo estamos haciendo hoy, trabajando de forma conjunta, estado, sociedad y empresa es necesaria la colaboración de todos”.
La normativa entró en vigencia el 17 de octubre del 2008, y dio un plazo de 12 meses a los supermercados, autoservicios, almacenes y comercios en general, y un plazo de 24 meses a los comercios más pequeños, para que procedan al reemplazo de las bolsas los establecimientos más pequeños.
Con esta nueva iniciativa, se logrará “prohibir en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires, el uso de bolsas no degradables utilizados y entregados por supermercados, autoservicios, almacenes y comercios en general para transporte de productos o mercaderías”, según se expresa en el artículo primero de la nueva Ley.

El cambio, en un principio, despertó amplia resistencia, pero su sanción implicó el compromiso férreo por parte de las autoridades de su aplicabilidad. En materia ambiental, es mucho peor una norma que no se aplica que la ausencia de regulaciones, porque la falta de efectiva vigencia incentiva un escaso compromiso de los ciudadanos por el entorno.
Estos cambios necesariamente deben ser acompañados de un proceso de información adecuada y enmarcados en una política cuyo objetivo sea desalentar el uso del packaging innecesario en todos los productos que utilizamos. Se trata de una iniciativa que debe ser alentada e imitada porque promueve que todos los sectores de nuestra sociedad comencemos a sensibilizarnos con este tipo de acciones, que tienen por objetivo promover una actitud responsable frente al planeta y las generaciones futuras.

Por: Omar Moretti