La idea corrió por todo
el territorio nacional como reguero de pólvora y,
desde ese momento, no paró de recibir el apoyo y
la adhesión de centros Tradicionalistas y Organizaciones
sociales. El proyecto "gustó y se fue haciendo
una cadena (...) No esperaba que tuviera tanta repercusión."
La travesía se llevará
a cabo en dos etapas de 18 meses cada una y tendrá
un recorrido total de 23 mil kilómetros. Buratti
contará con tres caballos, uno de carga y dos para
monta, y llevará consigo una filmadora para documentar
toda la experiencia y una notebook para subir sus impresiones
a la página web.
La “Campaña del norte” integrará
las primeras doce provincias, Buenos Aires, Entre Ríos,
Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy entre
otras y volverá al lugar de partida. El segundo ciclo,
bautizado como “Campaña del Sur” se realizará
unos meses después y “tomaría la Ruta
40, por la precordillera, pasaría a Chile, Ushuaia
y regresaría a Buenos Aires por la Ruta Nacional
Nº 3 hasta el Congreso, para culminar la travesía
en la Plaza de San Justo”, se entusiasma el jinete.
"Es la primera vez que se van a unir todas las provincias",
comenta entusiasmado. Para llevar a cabo su cometido, se
entrenó durante meses en el centro tradicionalista
“El Galpón”, que funciona en una fabrica
abandonada de La Tablada. La donaciones fueron recibidas
en distintos centros de jubilados de la zona.
"No sé con qué necesidades me voy a encontrar
en cada escuela. Algunas no tienen chapas; otras no tienen
calzado. Pero, al no tener ningún compromiso político,
creo que va a ser más fácil reunir ayuda.
Quiero que sea gente común la que arme todo esto",
propone Buratti.
En cuanto al recorrido, cree que “la cordillera y
los salares de Santiago del Estero” serán los
puntos más complicados por su extensión y
su geografía inhóspita. El intrépido
matancero cuenta con la ayuda de la gente del interior para
que su propósito se cumpla y pueda alcanzar todas
las metas que se propuso.
"Este proyecto pretende lograr una mejor calidad educativa
en las escuelas rurales, acercando a ellas los medios necesarios
para lograrlo. La escuela rural del tercer milenio deberá
ser una herramienta que permita la construcción de
conocimientos y aptitudes de aprendizaje que abra las puertas
hacia el futuro, formando niños activos, creativos
y críticos", sentenció Buratti.