“Ahora estoy esperando que
me extirpen el vaso, que es el que causa la destrucción
de las plaquetas, si al suprimirlo el problema sigue, posiblemente
vamos a hacer quimioterapia pero, si evoluciono favorablemente,
se comprobaría que el origen de la púrpura
es ambiental”, nos comenta la vecina.
Durante el año pasado, soportó 7 transfusiones
de sangre y 10 de plaquetas, le extrajeron un ovario y actualmente
se moviliza con un tubo de oxígeno, cada vez que
abandona su hogar. “Estoy tomando casi 1000 miligramos
de corticoides por día y como soy refractaria necesito
de inmunoglobulina y otras cosas para que me ayude”,
asegura angustiada.
El tratamiento consume 1500 de los 1800 pesos que gana su
marido por mes y la obra social solo le cubre el 40 por
ciento. Según María Inés, “abandonar
el tratamiento me provocaría una insuficiencia renal
que me llevaría a la muerte (...) Además,
ahora me tengo que dar tres vacunas que son meningococo,
la influenza y otra más que son para inmunizarme
antes de la operación y me salen más de 500
pesos”.
Desesperada por su situación económica, se
dirige al municipio de La Matanza para pedir que le ayuden
con mercadería para poder alimentar a su familia.
“Me pidieron que llevara los certificados médicos
(Biopsias, punción de medula ósea, un certificado
del cirujano para justificar la operación ) y me
dijeron que aparte de los alimentos me iban a tramitar una
subvención”.
A los pocos días, María Inés estaba
internada con 3 mil plaquetas y es su hija la que se acerca
a la dependencia municipal para llevar la documentación.
La empleada que la atendió le dijo , “Yo no
entiendo como ustedes no se mudaron todavía”.
“Honestamente yo en estos momentos lo único
que pienso es en curarme, ni siquiera se me pasó
por la cabeza el mudarme. Porque si lo hiciera, igual la
enfermedad me la llevo puesta”, cuenta indignada.
Sin la ayuda de las autoridades, ahora solo piensa en curarse
para volver a cuidar de su familia. Mientras tanto, cuenta
sus padecimientos para que otros no tengan que pasar por
una situación similar. “Al estar con corticoides
uno pierde todo. Yo no me podía llevar la cuchara
a la boca, no podía leer , estas como en otro lado
y todas estas cosas ocasionan un problema a nivel familiar
muy grande”, señala visiblemente emocionada.
Al cierre de esta edición, María Inés
evoluciona favorablemente de su operación, lo que
podría evidenciar la causa ambiental de su enfermedad.
Esta es una buena noticia para ella, que se ilusiona con
una pronta recuperación pero es una mala noticia
para miles de vecinos que corren un potencial riesgo de
infección, por el solo hecho de vivir a metros de
un lugar que los funcionarios se empeñan en ignorar.
La lucha de los vecinos
Según Celia Frutos, referente de los Vecinos Autoconvocados
sin Partidismo Político contra la CEAMSE de González
Catán, “ya son más de mil las muertes
causadas por la contaminación que provoca el relleno
sanitario”, ubicado en esa localidad del conurbano
bonaerense, “y las autoridades aún no tienen
una respuesta”.
“Ya tenemos muchos vecinos enfermos por contaminación,
y son casos avalados por un perito de gendarmería,
pero aún no obtenemos una respuesta por parte de
las autoridades nacionales, provinciales y municipales”
- relata Frutos y agrega - “Incluso tenemos una orden
de un juzgado, para que repartan agua potable, desde hace
dos años y todavía no trajeron ni un bidón”.
Contrariamente a lo que habían prometido las autoridades,
después del 31 de diciembre del 2007 el relleno sanitario
de Catán todavía sigue funcionando. “En
la causa penal hay un convenio firmado por el entonces gobernador
de la provincia, Felipe Solá; el presidente de la
CEAMSE, Carlos Hurst; el intendente de La Matanza, Fernando
Espinoza, la anterior titular de medio ambiente provincial,
Silvia Suárez Arocena y la secretaría de medio
ambiente de la nación, que prometía el cierre
definitivo para esa fecha, pero no lo cumplieron”
Hace unos días, “Ampliamos y ratificamos la
causa 2993, en el Juzgado Federal Nº 3 de Morón,
con fotografías de los camiones que siguen ingresando
- a pesar de la promesa de cierre - y adosamos también
nuevas historias clínicas de vecinos enfermos. Con
esto, lo que buscamos es que la causa no se duerma y el
tribunal deba seguir investigando”, Comenta la referente
social..
“Desde nuestro lugar también luchamos contra
la indiferencia de la gente, por eso, el jueves Santo hicimos
un Vía Crucis en donde las cruces representaban el
padecimiento y la muerte lenta de todos los vecinos González
Catán”. El evento tuvo una amplia repercusión
entre los pobladores del lugar y según Frutos: “sirvió
para despertar la conciencia de la gente con respecto al
daño que provoca la contaminación de la CEAMSE”.
Por: Omar Moreti