Aunque las autoridades se empeñan en negarlo, la contaminación en González Catán esta afectando cada vez a más hogares.
La contaminación se puede negar, pero no escondera educación merece soluciones de fondo
Desde hace cinco años, todos los funcionarios nacionales, provinciales y municipales prometen sistemáticamente el cierre definitivo de la CEAMSE. Pero ese día nunca llega.

Muchas fueron la notas en radio, televisión y gráfica que se pudieron ver sobre este tema pero ninguna llega a mostrar, en toda su dimensión, lo que vive a diario la gente de González Catán.
Esto no se debe, en muchos casos, a la falta de voluntad del periodismo sino que es muy difícil poner en palabras o imágenes esta triste realidad.


María Ines Roldán tiene 41 años, cinco hijos y vive a solo cuadras del relleno sanitario de González Catán. En mayo del año pasado, los médicos le diagnosticaron una plaquetopenia, es decir, un descenso patológico del número de plaquetas circulantes en su organismo.
“El estudio me da 50 mil plaquetas, cuando lo normal dentro del mínimo es de 100 mil a 400 mil – relata María Inés y explica - inmediatamente me derivan a un hematólogo, cuando llego a la consulta, a los dos días, tengo nada más que 30 mil. Me internan, me hacen unos estudios y en ese lapso llego a 15 mil plaquetas. En ese momento, la obra social contrata otro hematólogo porque dice que este no hacía bien las cosas”.

El nuevo médico es el que la atiende hasta el momento, le practica una punción de medula ósea y le “diagnostica una púrpura trombocitopénica”. “Cuando obtuvo los resultados del análisis, me preguntó donde vivía”. Y al saber que era cerca de la CEAMSE me dijo: “ entonces vamos a ver como vas a responder con el corticoides” , señala María Inés.


Según la paciente, si el tratamiento con corticoides no funciona “eso podría evidenciar que la causa es contaminación ambiental, porque no tengo ningún antecedente que indique otra posibilidad ”. Desgraciadamente, “soy refractaria al tratamiento con esteroides y me internan con 9000 plaquetas, en terapia intensiva y con una fibrosis pulmonar originada por inmunodepresión”.

“Ahora estoy esperando que me extirpen el vaso, que es el que causa la destrucción de las plaquetas, si al suprimirlo el problema sigue, posiblemente vamos a hacer quimioterapia pero, si evoluciono favorablemente, se comprobaría que el origen de la púrpura es ambiental”, nos comenta la vecina.


Durante el año pasado, soportó 7 transfusiones de sangre y 10 de plaquetas, le extrajeron un ovario y actualmente se moviliza con un tubo de oxígeno, cada vez que abandona su hogar. “Estoy tomando casi 1000 miligramos de corticoides por día y como soy refractaria necesito de inmunoglobulina y otras cosas para que me ayude”, asegura angustiada.


El tratamiento consume 1500 de los 1800 pesos que gana su marido por mes y la obra social solo le cubre el 40 por ciento. Según María Inés, “abandonar el tratamiento me provocaría una insuficiencia renal que me llevaría a la muerte (...) Además, ahora me tengo que dar tres vacunas que son meningococo, la influenza y otra más que son para inmunizarme antes de la operación y me salen más de 500 pesos”.
Desesperada por su situación económica, se dirige al municipio de La Matanza para pedir que le ayuden con mercadería para poder alimentar a su familia. “Me pidieron que llevara los certificados médicos (Biopsias, punción de medula ósea, un certificado del cirujano para justificar la operación ) y me dijeron que aparte de los alimentos me iban a tramitar una subvención”.
A los pocos días, María Inés estaba internada con 3 mil plaquetas y es su hija la que se acerca a la dependencia municipal para llevar la documentación. La empleada que la atendió le dijo , “Yo no entiendo como ustedes no se mudaron todavía”. “Honestamente yo en estos momentos lo único que pienso es en curarme, ni siquiera se me pasó por la cabeza el mudarme. Porque si lo hiciera, igual la enfermedad me la llevo puesta”, cuenta indignada.


Sin la ayuda de las autoridades, ahora solo piensa en curarse para volver a cuidar de su familia. Mientras tanto, cuenta sus padecimientos para que otros no tengan que pasar por una situación similar. “Al estar con corticoides uno pierde todo. Yo no me podía llevar la cuchara a la boca, no podía leer , estas como en otro lado y todas estas cosas ocasionan un problema a nivel familiar muy grande”, señala visiblemente emocionada.


Al cierre de esta edición, María Inés evoluciona favorablemente de su operación, lo que podría evidenciar la causa ambiental de su enfermedad. Esta es una buena noticia para ella, que se ilusiona con una pronta recuperación pero es una mala noticia para miles de vecinos que corren un potencial riesgo de infección, por el solo hecho de vivir a metros de un lugar que los funcionarios se empeñan en ignorar.


La lucha de los vecinos
Según Celia Frutos, referente de los Vecinos Autoconvocados sin Partidismo Político contra la CEAMSE de González Catán, “ya son más de mil las muertes causadas por la contaminación que provoca el relleno sanitario”, ubicado en esa localidad del conurbano bonaerense, “y las autoridades aún no tienen una respuesta”.


“Ya tenemos muchos vecinos enfermos por contaminación, y son casos avalados por un perito de gendarmería, pero aún no obtenemos una respuesta por parte de las autoridades nacionales, provinciales y municipales” - relata Frutos y agrega - “Incluso tenemos una orden de un juzgado, para que repartan agua potable, desde hace dos años y todavía no trajeron ni un bidón”.
Contrariamente a lo que habían prometido las autoridades, después del 31 de diciembre del 2007 el relleno sanitario de Catán todavía sigue funcionando. “En la causa penal hay un convenio firmado por el entonces gobernador de la provincia, Felipe Solá; el presidente de la CEAMSE, Carlos Hurst; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, la anterior titular de medio ambiente provincial, Silvia Suárez Arocena y la secretaría de medio ambiente de la nación, que prometía el cierre definitivo para esa fecha, pero no lo cumplieron”
Hace unos días, “Ampliamos y ratificamos la causa 2993, en el Juzgado Federal Nº 3 de Morón, con fotografías de los camiones que siguen ingresando - a pesar de la promesa de cierre - y adosamos también nuevas historias clínicas de vecinos enfermos. Con esto, lo que buscamos es que la causa no se duerma y el tribunal deba seguir investigando”, Comenta la referente social..


“Desde nuestro lugar también luchamos contra la indiferencia de la gente, por eso, el jueves Santo hicimos un Vía Crucis en donde las cruces representaban el padecimiento y la muerte lenta de todos los vecinos González Catán”. El evento tuvo una amplia repercusión entre los pobladores del lugar y según Frutos: “sirvió para despertar la conciencia de la gente con respecto al daño que provoca la contaminación de la CEAMSE”.


Por: Omar Moreti